Paranóicos.

martes, 14 de mayo de 2013

60 for nothing.

Living lies inside a glass, time passes by.
Watching nightmares. Televisions.
You sing, I dance. You play, I die.
Upside down, objects over-reacting.
This clock is killing me. Stitches of tic-tac.
We, human beings, how we like to torture ourselves.

                                       

lunes, 13 de mayo de 2013




        
  
                    


















                           Todo lo que veo en ti, es .

domingo, 12 de mayo de 2013

La personalidad de un rostro.

Caminaba bajo la fría noche cuando observé que algo caía sobre mi pelo. 
El cielo estaba despejado, ni una sola nube.
 Agarré el frío material y ví que era un trozo de universo. 
Lo sentí quebrarse sobre el mediodía. 
Tu diferencia me era indiferente,y tu igualdad me aburría.
Demuéstrame que me equivoco , pero esta vez




en un cara a nariz   cara.

Domingo etiquetado.


Autobuses y tambores.
Dulce sabor en mi boca.
Humo en la habitación.
Aire.
Me siento rodeada de muchas conversaciones que no me interesan lo más mínimo y apuro el cigarro.
Casa de nuevo.
Caos ignorado por cine. Recreo a un Henry Miller pasional, enamorado de muchas mujeres.
No sabía lo que era amor.



Nosotros tampoco.

jueves, 9 de mayo de 2013

Hoy soñé despierta que un sueño me adormecía.
En él, lobos aullaban a cielos sin lunas y la música era equivalente al silencio. 
Se abría camino por las ventanas, pues las puertas no conducían a ninguna parte.
En él, yo me alzaba entre primaveras de terciopelo azul, y reía.
Paré. ¿Por qué? Me acostumbré. Y me volví simple. 
Callé, sí, callé, y en ese preciso momento, con un leve pestañeo, el negro se vuelve gris.
 Lo fuerzo, no quiero cambio. 
Destellos azules eléctricos causan presión en mi mirada.
Colores degradados.
Distorsión total, parcial.
Claridad confusa.
Hoy amenecí soñando que una realidad me despertaba.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Retoños muertos de primavera.

11 PM

Londres nunca duerme. Yo, casi nada.  
Han pasado 5 años desde la primera vez que te ví. Dos de la última. 
He visitado nuestro banco,  es el más francés de toda la ciudad, me atrevería a añadir. Es allí donde siento la estrechez de los extremos. Una sonrisa que me raja la cara, o una tempestad que me ahoga.
Ahora has vuelto. Yo no me había olvidado de ti. Me acordaba cada poco en una frecuencia de sesenta pulsaciones. 
Pero no quiero hablar de mí, no por ahora. Cuéntame. ¿Cómo está París? Recuérdame a qué olía la Rue Rivoli. Parodiemos a Godard en una carrera por el Louvre. Sintámonos en armonía en Montmartre ; yo seré Rimbaud, tú Verlaine. La renuncia perfecta a todo lo establecido. 
Luego, cuando anochezca, llévame a donde yace el Rey Lagarto y no me impidas llorar si la emoción  acumulada se refleja en ese momento, tan real como las lágrimas que salpican este papel dónde escribo.
Con el veranó el frío desaparece. Con el verano el espíritu rejuvenece.