Living lies inside a glass, time passes by. Watching nightmares. Televisions. You sing, I dance. You play, I die. Upside down, objects over-reacting. This clock is killing me. Stitches of tic-tac. We, human beings, how we like to torture ourselves.
Hoy soñé despierta que un sueño me adormecía. En él, lobos aullaban a cielos sin lunas y la música era equivalente al silencio. Se abría camino por las ventanas, pues las puertas no conducían a ninguna parte. En él, yo me alzaba entre primaveras de terciopelo azul, y reía. Paré. ¿Por qué? Me acostumbré. Y me volví simple. Callé, sí, callé, y en ese preciso momento, con un leve pestañeo, el negro se vuelve gris. Lo fuerzo, no quiero cambio. Destellos azules eléctricos causan presión en mi mirada. Colores degradados. Distorsión total, parcial. Claridad confusa. Hoy amenecí soñando que una realidad me despertaba.
11 PM Londres nunca duerme. Yo, casi nada. Han pasado 5 años desde la primera vez que te ví. Dos de la última. He visitado nuestro banco, es el más francés de toda la ciudad, me atrevería a añadir. Es allí donde siento la estrechez de los extremos. Una sonrisa que me raja la cara, o una tempestad que me ahoga. Ahora has vuelto. Yo no me había olvidado de ti. Me acordaba cada poco en una frecuencia de sesenta pulsaciones. Pero no quiero hablar de mí, no por ahora. Cuéntame. ¿Cómo está París? Recuérdame a qué olía la Rue Rivoli. Parodiemos a Godard en una carrera por el Louvre. Sintámonos en armonía en Montmartre ; yo seré Rimbaud, tú Verlaine. La renuncia perfecta a todo lo establecido. Luego, cuando anochezca, llévame a donde yace el Rey Lagarto y no me impidas llorar si la emoción acumulada se refleja en ese momento, tan real como las lágrimas que salpican este papel dónde escribo. Con el veranó el frío desaparece. Con el verano el espíritu rejuvenece.